En términos de demanda total, medida en pasajeros-kilómetro transportados (RPK), se evidenció un crecimiento del 2,1% frente a marzo de 2022. Sin embargo, la capacidad total, expresada en asientos-kilómetro disponibles (ASK), sufrió una caída del 1,7% interanual. El factor de ocupación registró un 83,6%, lo que refleja un aumento de 3,1 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes en el año anterior.
Por otro lado, el tráfico internacional mostró una caída del 0,6% en comparación con marzo del año pasado. La capacidad internacional también se redujo en un 6,2% interanual, dejando un factor de ocupación del 84,1%, un aumento de 4,7 puntos porcentuales respecto a marzo de 2022. Este descenso en el tráfico internacional se atribuye principalmente a una disminución del 60,8% en el volumen de operaciones de las aerolíneas de Oriente Medio.
En contraste, el tráfico nacional creció un 6,5% respecto a marzo de 2022, con un aumento del 5,6% en la capacidad ofrecida. El factor de ocupación nacional se situó en el 83,0%, lo que representa una mejora de 0,7 puntos porcentuales con respecto a marzo del año anterior.
Willie Walsh, Director General de la IATA, afirmó: “La demanda de viajes aéreos continuó creciendo en marzo a pesar de las interrupciones en Oriente Medio. Sin embargo, la caída de casi el 61% en el tráfico internacional de las aerolíneas en Oriente Medio limitó el crecimiento global al 2,1%. Fuera de Oriente Medio, la demanda creció un 8%”.
Walsh añadió: “Todo el mundo está pendiente de lo que ocurre con el combustible para aviones, tanto de la oferta como de los precios. En cuanto a la oferta, en los próximos meses podríamos ver escasez en algunas partes del mundo con una alta dependencia de los suministros del Golfo, especialmente en Asia y Europa. Además, el precio extraordinariamente alto del combustible para aviones se refleja cada vez más en los precios de los billetes”.
El director general destacó que, “si bien esto no ha afectado al tráfico de marzo ni a las reservas futuras hasta la fecha, aún está por verse en qué momento los precios elevados podrían empezar a modificar el comportamiento de los pasajeros. Hasta ahora, el verano se perfila como una época de mucho movimiento para los viajes. Esto es positivo, pero la capacidad de adaptación de las aerolíneas se está poniendo a prueba y es fundamental estabilizar la oferta y el precio del combustible”.
En su conclusión, Walsh subrayó: “Mientras tanto, es importante que los reguladores estén preparados para otorgar a las aerolíneas cierta flexibilidad en la asignación de franjas horarias, dadas las circunstancias excepcionales de las restricciones de capacidad del espacio aéreo y el posible racionamiento de combustible”.
En el análisis regional, se observó que el RPK internacional disminuyó un 0,6%, marcando el primer descenso desde marzo de 2021.




















