El oficial de gendarmería argentino Nahuel Gallo ofreció este miércoles su primera alocución pública tras su liberación, luego de haber permanecido 448 días detenido en la República Bolivariana de Venezuela. Su caso había generado una notable repercusión en la agenda de seguridad y en las relaciones diplomáticas. Su comparecencia tuvo lugar en el Edificio Centinela, acompañado por la titular de la cartera de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el jefe de la fuerza, en un acto caracterizado por una profunda carga emotiva y una gran expectación.
Gallo manifestó su gratitud por el respaldo recibido desde la República Argentina y confirmó que se encuentra con “buena salud”, aunque aún en proceso de asimilación de la experiencia vivida. “Soy consciente de la dificultad de esta comparecencia, pero solicité ofrecer mi testimonio… Me encuentro en buen estado de salud. Estoy atravesando un período de evaluaciones médicas”, puntualizó, tras el prolongado lapso de incomunicación que padeció en el centro penitenciario El Rodeo 1.
La experiencia del cautiverio
El uniformado describió el establecimiento penitenciario venezolano como un entorno de características extremas. “El Rodeo 1 constituye un lugar de tortura psicológica… La incomunicación y la detención prolongada representan una situación de extrema dificultad”, aseveró, destacando que numerosos ciudadanos extranjeros aún aguardan su liberación, en alusión a la situación de otros compatriotas y nacionales de otras naciones que compartieron reclusión.
Gallo atribuyó su capacidad de subsistencia a una combinación de fortaleza mental y el afecto por su núcleo familiar. “Gracias a la divina providencia, a mi fortaleza psicológica… y al profundo amor por mi hijo, es lo que me permitió mantenerme con vida”, aseguró, enfatizando que en ningún momento cesó de entonar el himno nacional, llegando incluso a confeccionar una enseña patria con jabón de colores blanco y celeste.
Un llamado a la solidaridad
Dirigiéndose también a los medios de comunicación internacionales, Gallo efectuó una exhortación a no cejar en el apoyo a aquellos que continúan privados de su libertad. “Solicito a los medios internacionales que no claudiquen… Este proceso no ha concluido. Me consideraré en una situación de cautiverio hasta que se concrete la liberación de esos 24 extranjeros”, sostuvo, recalcando que su excarcelación no representa el epílogo de la lucha por los demás prisioneros.
El testimonio de Gallo se suma a la controversia generada por su detención, calificada como arbitraria en Venezuela, donde fue acusado de espionaje y terrorismo en circunstancias que el Gobierno argentino catalogó de injustas y carentes de debido proceso. Su retorno y sus primeras declaraciones no solo subrayan su proceso de recuperación personal, sino también la persistente crisis de derechos humanos que afecta la detención de ciudadanos extranjeros en dicho país.




















