El empresario Mario Rovella, titular de la constructora Rovella Carranza S.A., declaró este martes, en el marco del juicio de la causa Cuadernos que investiga una presunta red de sobornos durante el kirchnerismo, que dejó constancia ante escribano de que se vio forzado bajo “coacción psicológica” a faltar a la verdad y a admitir pagos ilegales con el fin de evitar la prisión.
Esta no constituye la primera ocasión en que un empresario alega haber sido compelido a mentir para acogerse al régimen del arrepentido. La semana pasada, Daniel Pitón hizo lo propio, revelando haber sido inducido a incorporar en su testimonio referencias a supuestos desembolsos nunca efectuados. Sin embargo, la novedad reside en que Rovella, un día antes de su comparecencia judicial, protocolizó en una escribanía que su declaración carecería de veracidad y que se encontraba obligado a prestarla en tales términos.
“Advertirán una contradicción entre lo que declaré en marzo de 2019 y lo que escucharán ahora”, comenzó su declaración ante el tribunal. En esa línea, afirmó categóricamente que jamás, bajo concepto alguno, entregó dinero al financista Ernesto Clarens. “Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica. De no aceptar, se procedería a mi detención”, precisó ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°7.
Protocolización previa de la inexactitud de la declaración
El empresario expuso que se encontró ante un dilema: si no declaraba, sería detenido; si lo hacía, debía mentir para acogerse al régimen de arrepentido. “La solución que procuramos con mis letrados fue, el día 28 de febrero, un día antes de mi declaración, concurrir a una escribanía, donde adjuntamos una nota que era el escrito que presentaría en la indagatoria, más otra nota en la que manifestaba que lo allí consignado no era veraz”. Con su declaración, el empresario adjuntó ante el tribunal el material protocolizado en la escribanía.
En su exposición, Rovella también señaló la existencia de inconsistencias en la acusación. Se denunció que en 2013 Rovella Carranza y Paolini habrían entregado dinero en dos oportunidades; no obstante, según el empresario, en ese momento no existía ninguna sociedad registrada bajo esas denominaciones. “Nunca lo comprobaron y se me sumaron estos cohechos. Las fechas que se consignan, yo no me encontraba en la CABA. No efectué esos pagos a Clarens”, aseveró.
En otro segmento de su alocución, abordó la relación entre la empresa constructora y Vialidad, recordando que fue sobreseído en la totalidad de los juicios iniciados en San Luis. “Rovella Carranza nunca obtuvo un beneficio por parte de Vialidad Nacional”, enfatizó.
Finalmente, citó otra inconsistencia en el libelo acusatorio al mencionarse que Rovella Carranza ejecutó 35 obras con Vialidad cuando, en realidad, entre 2003 y 2015 fueron 21 obras en total.
“Por último, mi relación con Clarens, a quien conocí en 2009, fue estrictamente comercial. Requeríamos servicios de taxis aéreos para poder trasladarnos a las obras y visitarlas”, concluyó.




















