A pesar de la revisión, el organismo considera que la Argentina podría encadenar tres años consecutivos de crecimiento entre 2025 y 2027, algo que no ocurre desde hace casi dos décadas. Según su análisis, la recuperación está vinculada con el ajuste fiscal, las reformas tributarias y una mayor apertura de la economía.
El Banco Mundial dedicó un apartado específico a la Argentina y destacó la mejora de las cuentas públicas y de las condiciones financieras. De acuerdo con el informe, el ajuste aplicado en los últimos años permitió pasar de un déficit significativo en 2023 a un superávit primario y al equilibrio fiscal.
La entidad señaló que la racionalización del gasto, la eliminación de “despilfarros e ineficiencias administrativas” y la focalización de los subsidios energéticos contribuyeron a “anclar las expectativas de inflación y disminuir el riesgo soberano”. En ese contexto, uno de los principales cambios señalados fue la evolución del riesgo país.
El diferencial del índice EMBIG pasó de un promedio cercano a los 2.000 puntos básicos durante 2022 y 2023 a alrededor de 500 puntos básicos en 2026. Para el Banco Mundial, esos niveles no se habían registrado de manera sostenida desde las reestructuraciones de deuda soberana y representan “una mejora significativa en la confianza del mercado”.
El organismo también destacó las mejoras recientes en las calificaciones crediticias de la Argentina y la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central durante 2026, respaldada por un sólido superávit comercial. Según el informe, la reconstrucción de reservas funcionó como “un canal clave de estabilización”, al fortalecer la confianza y reducir la vulnerabilidad vinculada con la liquidez y la refinanciación de vencimientos.
La mejora fiscal aparece como otro de los factores centrales para el organismo. El informe sostiene que “el crecimiento sostenible y la inversión plurianual no son viables” en un escenario de cuasihiperinflación y niveles de riesgo soberano propios de una crisis.
En materia de inversiones, el Banco Mundial resaltó la agenda de reformas impulsada por el Gobierno, que incluye modificaciones tributarias y laborales y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Aunque advirtió que varias de estas iniciativas todavía no fueron implementadas, consideró que “respaldan una perspectiva positiva de inversión a mediano plazo”.
El organismo también destacó el nuevo marco de cooperación entre Estados Unidos y la Argentina para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y el potencial acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur para ampliar el acceso a mercados y reducir la incertidumbre para las exportaciones y los grandes proyectos de inversión.
A esto se suman la aprobación de reformas laborales y las medidas destinadas a mejorar el clima de negocios y el marco regulatorio. El Banco Mundial puso especial atención en las disposiciones del denominado “Super RIGI”, orientadas a atraer inversiones en tecnologías avanzadas, especialmente en centros de datos e infraestructura digital vinculada con la inteligencia artificial.
Según el informe, estas medidas, junto con una cosecha agrícola considerable, modificaron las perspectivas económicas del país. El organismo estima que el PIB real argentino en 2024 se ubicó 0,4% por debajo del nivel de 2011, mientras que para 2027 proyecta que estará 9,9% por encima del nivel de 2024.
Las preocupaciones existentes al comienzo del año sobre las necesidades de financiamiento externo y las reservas netas negativas “han disminuido de manera sostenida”. El Banco Mundial atribuyó esa mejora al aumento de los colchones de liquidez internacional del Banco Central y al avance de las exportaciones de energía y minerales críticos.
En su evaluación general, la entidad sostuvo que los superávits fiscales recurrentes y la agenda de reformas orientadas al crecimiento “han contribuido a anclar expectativas, mejorar las condiciones financieras y respaldar una recuperación” que podría permitir a la Argentina alcanzar tres años consecutivos de crecimiento económico por primera vez en casi dos décadas.
El organismo también advirtió sobre la persistencia de un nivel elevado de deuda pública, aunque destacó la reducción alcanzada a partir de un ajuste fiscal anticipado basado principalmente en la disminución del gasto y con una menor dependencia de medidas destinadas a incrementar los ingresos.
Entre los riesgos para la economía argentina, el Banco Mundial señaló la exposición del país a los efectos de El Niño durante el último trimestre de 2026. Según el informe, los fenómenos climáticos pueden afectar la producción agrícola, la infraestructura, los precios de los alimentos y las cuentas públicas.
El documento también analiza la incorporación de inteligencia artificial por parte de las pequeñas y medianas empresas argentinas. De acuerdo con una encuesta de nadIA, el 41,6% de las pymes utiliza al menos una tecnología de IA, porcentaje que baja al 36,4% si se excluyen las empresas de software y tecnologías de la información.
La adopción alcanza al 85% de las empresas de ese último sector y se ubica entre el 30% y el 47% en distintas ramas manufactureras. El estudio señala además que el 43% de las empresas adquiere software comercial, el 20% contrata proveedores especializados y el 36% desarrolla soluciones internamente.
Sin embargo, el informe aclara que las empresas que desarrollan soluciones propias se concentran principalmente en adaptar herramientas existentes y personalizar instrucciones, más que en crear modelos de inteligencia artificial desde cero.




















