Ascacibar ya no sorprende. O, al menos, no debería hacerlo. En Paraguay volvió a mostrarse donde suelen aparecer los goleadores: dentro del área, buscando espacios y esperando el momento propicio para atacar el balón. Lautaro Blanco centró el esférico y el mediocampista se elevó para conectar con un cabezazo y así abrir el marcador ante Deportivo Recoleta. Una vez más él, el número 5 de Boca que, cuando el equipo avanza, a menudo adopta el rol de un delantero.
No es un hecho aislado. Ascacibar lleva anotados ocho goles en sus primeras 27 presentaciones con Boca. Una cifra notable para un jugador cuya función principal se desarrolla varios metros más atrás, y que refleja una de las habilidades que ha agregado a su estilo: la capacidad de desprenderse y llegar desde atrás, ocupando espacios en el área contraria.
Su efectividad resalta aún más por un detalle: no depende de los penales para sumar en su cuenta. Sus primeros seis goles fueron todos en jugadas de campo: dos de cabeza, tres con la pierna derecha y uno con la izquierda. Recientemente, utilizó nuevamente su juego aéreo para abrir un partido que se tornaba complicado para los dirigidos por Rodolfo Arruabarrena.
El conjunto paraguayo ya había conocido a Ascacibar en el partido de ida; en esa ocasión, el ex Estudiantes también había dejado su huella. Boca sufría una desventaja de 1-0 cuando, apenas arrancado el segundo tiempo, apareció para empatar el encuentro, que finalizó 3-1 a favor del equipo argentino.
El presente goleador de Ascacibar trasciende la competencia internacional. El 5 de agosto, fue el autor del único tanto en la victoria por 1-0 sobre Estudiantes, club del que Boca lo fichó.
La frecuencia con la que asoma como goleador está comenzando a captar la atención. Antes de enfrentar a Recoleta, había acumulado seis tantos en 25 encuentros, siendo el segundo máximo anotador de Boca en 2026, empatado con Adam Bareiro y solo uno por debajo de Miguel Merentiel. Ahora, después de dos partidos contra el equipo paraguayo, aumentó su cuenta en dos más.
Ascacibar mantiene las características que siempre lo definieron como mediocampista: intensidad, presión, recuperación y despliegue. Sin embargo, ha sumado una cualidad poco común para un volante central. Cuando Boca avanza y las circunstancias lo permiten, no contempla el área desde lejos; siempre busca y se atreve a ingresar.
Su cabezazo en Asunción fue más que otro gol en una serie favorable para Boca; fue una muestra de una tendencia que se está volviendo habitual. Aunque lleva la número 25, su función es de 5, pero cada vez que entra al área rival, se convierte en un goleador implacable.
Sebastián Villa también marcó nuevamente con la camiseta de Boca. El colombiano anotó el 2-0 ante Recoleta, siendo este su primer gol en su segunda etapa en el club. La jugada nació nuevamente de Tomás Aranda, quien avanzó por la derecha y envió un centro que llegó a Villa dentro del área.
El colombiano intentó una volea que fue respondida con eficacia por Nelson Ferreira, pero el rebote quedó nuevamente en poder de Villa, quien no perdonó y sacó un potente remate que amplió la ventaja de Boca.
El festejo tuvo un momento especial; tras convertir, Villa se dirigió hacia los hinchas presentes e hizo un gesto de disculpa, acompañando así un gol significativo en su retorno al club.
Milton Delgado inició la jugada con una gran recuperación y envió un pase preciso para Miguel Merentiel. El delantero uruguayo, con espacio, encaró a Nicolás Marotta, lo eludió con un enganche y se quedó cara a cara con el arquero Ferreira. Ante su salida, Merentiel resolvió con gran calidad, elevando el balón por encima del arquero y estableciendo el 3-0 de Boca ante Deportivo Recoleta.
Boca se lucía en Paraguay, y Alan Velasco también quiso dejar su marca en una noche de contundencia. El atacante recibió el esférico en el vértice derecho del área, superó a Pedro Ríos con una bicicleta, y con el espacio que generó, acomodó su cuerpo y disparó con potencia, superando a Nelson Ferreira para sellar el 4-0.




















