El incremento interanual de la canasta superó en 19 puntos porcentuales a la inflación acumulada durante el mismo período, que se ubicó en torno al 34%.
Según el análisis del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, el transporte fue el componente de mayor peso, con un costo mensual de $121.023. Le siguieron la electricidad, con $68.210; el gas natural, con $64.862; y el agua potable, con $41.724.
El transporte representó el 41% del costo total de la canasta y explicó 27 de los 53 puntos porcentuales de aumento interanual.
El incremento mensual del 4,6% registrado en julio estuvo asociado principalmente a las modificaciones tarifarias y al mayor consumo de determinados servicios durante el invierno. La electricidad fue uno de los principales factores de la suba.
En el caso del gas, el cargo fijo aumentó 2,8% y el componente variable, 3%. A esto se sumó una mayor demanda por las bajas temperaturas, lo que llevó a que la factura promedio aumentara 5,2%.
La electricidad, en tanto, registró una suba del 12,5%. El incremento estuvo relacionado con ajustes del 3% en el cargo fijo y del 5,7% en el componente variable, además del mayor consumo registrado durante los meses de invierno.
El transporte también incidió en el resultado. Las tarifas aumentaron 4,1% en las líneas de la Ciudad de Buenos Aires y 3,2% en los servicios interjurisdiccionales, lo que derivó en un incremento del 3,7% en el gasto de los hogares.
En sentido contrario, el costo del agua cayó 4,6%. La reducción estuvo vinculada con un ajuste del 7,7% en el componente variable, que compensó el efecto de un día adicional de facturación durante julio.
Desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos del AMBA acumuló un aumento del 966%, frente a una inflación del 241% en el mismo período. Entre los distintos servicios, el gas registró la mayor suba, con un incremento del 2.185%.
La electricidad, por su parte, acumuló un aumento del 1.065% para los usuarios que reciben subsidios y del 509,5% para quienes no cuentan con ellos, frente a una inflación acumulada del 320% en el período considerado.
Los cambios tarifarios estuvieron vinculados con modificaciones en el esquema de segmentación implementadas durante 2024 y 2026. Entre las medidas más recientes se encuentra la reducción a 300 kWh mensuales del límite de consumo alcanzado por los subsidios, la disminución del descuento para las tarifas sociales de los hogares vulnerables del 65% al 50% y una reducción del límite de ingresos para acceder a determinados beneficios de la segmentación de 3,5 a 3 Canastas Básicas Totales.
El aumento del costo de los servicios también tuvo impacto sobre el poder adquisitivo. De acuerdo con el análisis del IIEP, la canasta representó en julio el 15% de un salario promedio registrado, estimado en $1.924.456.
Con ese nivel de ingresos, un trabajador podía cubrir 6,5 canastas de servicios públicos en julio de 2026, frente a las 7,8 que podía adquirir durante el mismo mes de 2025.
En abril de 2026, la capacidad de compra de un trabajador privado registrado había caído 4,3% respecto del promedio de 2023. Al descontar de los ingresos el gasto destinado a servicios públicos, la reducción del ingreso disponible alcanzó el 9,7% en comparación con ese período.




















