“Ya hay pibes de 10 años en adelante vendiendo drogas, en lugares como Puerta 8 en San Martín. El narcotráfico ha cambiado, se ha desplazado de Rosario hacia otros territorios y ahora hay peleas por el dominio del mismo. A menudo, el ‘soldadito’ que se encuentra en una esquina para alertar sobre la llegada de la policía es un chico de 10 o 12 años. Incluso se les brinda un arma para que protejan el territorio, lo que explica los tiroteos que ocurren todos los fines de semana”, afirmó Sigal. Estas declaraciones fueron emitidas en el programa “Tiempo de Policiales”, que se conoce por abordar temas de inseguridad y delitos.
El abogado sostuvo que a las funciones que anteriormente se asignaban a menores, tales como la vigilancia, se les ha sumado la venta de drogas. Esto ocurre porque los narcotraficantes consideran que son “maleables, fáciles de manejar y reciben una remuneración mínima”. “De esta manera, el negocio es perfecto para el narcotraficante. Es semejante a las ‘mulas’, muchas de las cuales son mujeres embarazadas que son enviadas a los aeropuertos con cocaína oculta en su intestino. El narcotraficante siempre se hace de los más vulnerables para llevar a cabo sus operaciones. Con los menores sucede lo mismo: les entregan drogas para que vendan o incluso les proporcionan una pistola de 9 milímetros para que eliminen a otro chico de la misma edad”, detalló.
Sigal también remarcó que estos menores a menudo tienen a sus padres e incluso a sus abuelos en prisión, lo que resulta en generaciones rotas socialmente. “La cárcel se ha convertido en una escuela del delito”, subrayó.
En este contexto, Sigal se refirió a la reciente modificación en la ley que baja la imputabilidad de los menores a 14 años. Agregó que los centros de detención para menores no están constituidos por guardiacárceles, sino por personas cuyo objetivo es ofrecer apoyo psicológico y social. Según su visión, aunque estos esfuerzos podrían ser loables, no tienen la efectividad que se requiere para frenar la reincidencia delictiva.
“Es fundamental que estas instituciones no solo cuenten con psicólogos, sino con personal especializado que abordase la reinserción de los menores de forma efectiva. Y lo mismo se replica en las comisarías, donde los agentes se enfrentan a situaciones a las que no deberían estar abocados. Deberían dedicarse a la prevención en la vía pública, pero, lamentablemente, no se hacía”, afirmó Sigal, insistiendo en que la falta de organización institucional impide un combate eficaz contra el delito.
El letrado advirtió sobre la necesidad de implementar un “cambio profundo” para contrarrestar el avance del narcotráfico. Destacó que, en muchas ocasiones, este fenómeno va de la mano de la complicidad de las fuerzas de seguridad y de la política. “La corrupción está presente en todos lados y, lamentablemente, forma parte de nuestra idiosincrasia. La lucha contra esto es vital”, aseveró.
Sigal también condenó la promoción del consumo de drogas que, en su opinión, se realiza a través del género musical conocido como RKT. “Esta música hace apología de la droga y está de moda hacer referencia al consumo de sustancias como el Tusi, que ni siquiera saben lo que contiene”, criticó.
El abogado alineó su desaprobación al hecho de que muchos cantantes de este género hacen referencia al Tusi, una mezcla de metanfetamina, ketamina y cocaína. “La ketamina es un anestésico utilizado en animales y representa un riesgo aún mayor que la cocaína. No estoy diciendo que esté a favor de la cocaína, sino que se comprenda que la ketamina genera un daño terrible”, añadió.
Sigal reflexionó sobre cómo estas influencias culturales afectan la conducta de los jóvenes de hoy, quienes se ven presionados por los estereotipos que promueven redes sociales y la búsqueda de ser influencers antes que terminar sus estudios. “Las chicas buscan mostrarse en redes con poca ropa, algo que antes no era habitual. Esto se suma al contexto del RKT y genera una combinación que resulta en un desastre social”, describió.
El abogado también alertó sobre la conexión entre la cultura del consumo de drogas y otros delitos graves, como la pedofilia, el grooming y los abusos sexuales, que afectan especialmente a los menores. “El riesgo hoy es mayor, y nuestros hijos están expuestos a situaciones vulnerables, ya sea por parte de carteles narcos, abusadores o a través de las redes sociales. Estos son crímenes muy graves, que deberían ser una prioridad de nuestra sociedad”, enfatizó.
Relativo a delitos cibernéticos como el grooming, Sigal destacó un reciente fallo de la Justicia en Morón que podría sentar un importante precedente. “Un sujeto detenido en prisión contactó a una menor, haciéndose pasar por un chico de su edad. Entonces, a través de un celular, logró que la adolescente le enviara una foto de su torso desnudo, tras lo cual comenzó a extorsionarla pidiendo dinero y más imágenes. En un momento, incluso la obligó a que se introdujera objetos y se grabara. Este fallo resultó novedoso, porque se lo condenó por abuso sexual con acceso carnal, a pesar de que se trató de un delito digital sin contacto físico entre el abusador y la víctima”, explicó.
El abogado también reclamó con urgencia una actualización del Código Penal, ya que considera que tiene más de 100 años y que necesita ser reformado para abordar los delitos informáticos. “Esto es algo que el Congreso debería haber tratado y no lo ha hecho”, subrayó.
Además, hizo hincapié en la importancia de que los chicos comprendan que cualquier foto que suban a las redes sociales puede perder su pertenencia. “Es fundamental que los padres supervisen las interacciones de sus hijos, monitoreando con quién hablan, qué hacen y qué aplicaciones utilizan”, sugirió.
Sigal subrayó la necesidad de establecer una comunicación fluida entre padres e hijos, subrayando que muchos abusos sexuales son perpetrados por personas conocidas por las víctimas. “En este sentido, es recomendable utilizar palabras clave. Si un amigo de la familia viene a buscar a un menor y dice ‘me mandó tu mamá’, el niño o la niña deberían exigir que le indique esa palabra clave. Solo así se puede verificar si realmente fue enviado por los padres”, recomendó.
Finalmente, el abogado se mostró contundente respecto al manejo de casos de menores desaparecidos. “La Policía no puede esperar 24 horas para registrar una denuncia por desaparición, deben tomarla de inmediato, dado que los delitos pueden ocurrir en un instante. Cualquiera podría apropiarse de una niña o un niño en cuestión de segundos. Es fundamental que desde el inicio, la Justicia Federal actúe con celeridad respecto a estas desapariciones”, concluyó.
Sigal también alertó que en Estados Unidos y México la situación es crítica, dado que los narcotraficantes han comenzado a traficar personas, lo cual resulta más rentable que el tráfico de drogas. \”A los niños los pueden usar durante años para la prostitución, dejando mayores beneficios económicos que el narcotráfico. Esto resulta alarmante, y Argentina no puede permanecer al margen de esta realidad\”, cerró.




















