A partir del 1 de enero de 2026, entraron en vigor las nuevas escalas del Impuesto a las Ganancias, conforme a lo publicado por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Esta actualización, de carácter automático y semestral, ajusta los mínimos no imponibles, las deducciones personales y las cargas familiares, tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulado del último semestre de 2025, el cual se situó en 14,29%.
Adicionalmente, se redefinen los umbrales salariales a partir de los cuales los empleados bajo relación de dependencia comienzan a tributar, generando efectos directos sobre los haberes de la clase media.
El propósito de esta medida es mitigar la carga fiscal sobre aquellos trabajadores cuyos ingresos no acompañan el ritmo inflacionario, si bien también puede generar un incremento en las retenciones mensuales para otros segmentos. A continuación, se detallan los aspectos relevantes.
Perfiles de trabajadores beneficiados: ¿quiénes resultan exentos del pago del impuesto?
La actualización dispuesta por ARCA establece que no la totalidad de los trabajadores se encuentran alcanzados por el impuesto, lo cual depende de su situación familiar.
A modo de ejemplo, un empleado soltero y sin hijos comenzará a tributar únicamente cuando su salario neto mensual supere la cifra de $2.490.038, mientras que quienes estén casados con dos hijos iniciarán el pago a partir de los $3.302.179.
Para los contribuyentes casados sin hijos, el umbral se fija en $2.894.000; y para los trabajadores solteros con un hijo en $2.692.757, y con dos, en $2.896.573.
Consecuentemente, numerosos grupos con ingresos medios experimentaron un incremento efectivo en su ingreso disponible, dado que la retención mensual se reduce o se elimina por completo.
Sectores afectados negativamente: ¿quiénes experimentarán un aumento en sus retenciones mensuales?
Si bien la actualización favorece a una proporción significativa de la clase media con cargas de familia, ciertos trabajadores registrarán un incremento en las retenciones, especialmente aquellos cuyos salarios netos superen los nuevos umbrales y que carezcan de deducciones familiares significativas, como los solteros sin hijos que excedan los $2.490.038 mensuales y los profesionales de sectores de altos ingresos.
La escala aplicada por ARCA es de naturaleza progresiva, con alícuotas que se inician en el 5% para los tramos inferiores y alcanzan el 35% para aquellos que perciban remuneraciones superiores a $60.750.913, acumulando un impuesto fijo previo superior a $14.672.720,74, según lo precisado por los especialistas del sitio “Blog del Contador”.
Rubros como tecnología y finanzas suelen concentrar trabajadores con salarios elevados, por lo que esta medida tendrá una incidencia directa en sus recibos de sueldo. Por consiguiente, los empleadores deben revisar los sistemas de liquidación y asegurar la correcta aplicación de las escalas a fin de evitar inconsistencias en las retenciones.
Comparativa familiar: la influencia del estado civil y los hijos en el impacto impositivo
El estado civil y el número de hijos a cargo constituyen factores determinantes para establecer quiénes tributan Ganancias y quiénes quedan exentos. A mayor cantidad de cargas familiares, más elevado es el piso salarial a partir del cual se comienza a tributar.
Por ejemplo, un trabajador casado con dos hijos comienza a abonar desde los $3.302.179 netos mensuales, en tanto que un soltero sin hijos tributa a partir de $2.490.038.
En cuanto a las deducciones personales, el monto por cónyuge asciende a $4.851.964,66, la de hijo a $2.446.863,48 y la especial a $18.031.308,76.
Estas diferencias reflejan el modo en que el impuesto procura compensar los gastos familiares y garantizar que la tributación sea progresiva y proporcional al ingreso disponible.



















