La cadena de electrodomésticos Garbarino ha sido declarada en quiebra por la Justicia nacional, al no lograr superar su crisis financiera ni alcanzar un acuerdo con sus acreedores tras el pedido de concurso preventivo presentado en 2021.
El Juzgado Nacional en lo Comercial número 7, con jurisdicción sobre la firma que operaba en todo el territorio nacional, tomó la decisión final al considerar que no se reunían las condiciones necesarias para sostener el concurso, al cual había accedido la empresa para intentar reestructurar sus deudas.
A raíz de este decreto judicial, Garbarino queda desafectada de la administración de sus bienes, los cuales pasan a ser gestionados por la sindicatura designada por el mencionado juzgado.
Además de no lograr un acuerdo con sus acreedores, la empresa tampoco pudo acceder al mecanismo denominado cramdown, contemplado en la ley de quiebras argentina, que permite a terceros tomar el control de la empresa concursada.
Inhabilitación dispuesta por la Justicia para la firma de electrodomésticos
Luego de la resolución del Juzgado Nacional en lo Comercial, cuyos magistrados aplicaron los artículos 48 y 77 de la ley de concursos y quiebras de Argentina, se dispuso también la inhibición general de los bienes de la empresa, así como de la participación accionaria de Garbarino en otras compañías ubicadas en Tierra del Fuego.
Según lo dictaminado por la Justicia, los principales directivos de la firma, entre ellos Carlos Rosales, María Marta Facio y Gabriel Rosales, tienen prohibido ejercer actividades comerciales y salir del país hasta octubre del presente año, fecha prevista para la presentación del informe general de la empresa por parte de la sindicatura.
Garbarino, una empresa líder en el país
La firma Garbarino, cuyo eslogan principal fue “garantía de confianza”, fue fundada en la década de los 50 y, progresivamente, se consolidó como una de las principales cadenas de electrodomésticos del país. Con sucursales en diversas provincias y una significativa presencia en medios de comunicación, la empresa lideraba el sector.
A lo largo de su trayectoria, llegó a emplear a unas 5 mil personas. En 2020 fue adquirida por el empresario Carlos Rosales, quien se había comprometido a rescatar a la compañía de la debacle financiera en la que se encontraba inmersa a causa de malas decisiones y la caída del consumo. La reciente decisión judicial evidencia la imposibilidad de su salvación.




















