Al igual que en administraciones precedentes, la inflación no presupuestada para el ejercicio 2026 se consolidará como el principal factor coadyuvante para alcanzar la meta de un superávit primario del 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI) para el año en curso.
La ley de gastos para el presente ejercicio contempla una variación de precios del 10,1% para los próximos doce meses, un objetivo cuya consecución se presenta como improbable, considerando la inercia inflacionaria heredada del mes de diciembre, con un Índice de Precios al Consumidor (IPC) que excede el 2% mensual.
A pesar de que el Honorable Congreso de la Nación haya incorporado erogaciones no previstas originalmente por el ministro Luis Caputo, a través de las leyes de financiamiento universitario y la de emergencia en discapacidad, la erosión del gasto por efecto inflacionario constituirá un instrumento fundamental.
Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), sostiene que “el presupuesto 2026 se elaboró bajo el supuesto de que el PBI nominal promedio del año se incrementará alrededor de un 20% respecto al de 2025”.
Artana señala que “es escasamente probable que la inflación anual sea tan reducida como la proyectada, lo cual compensa con creces el menor crecimiento real en comparación con el optimista 5% contemplado en el presupuesto”.
En un artículo publicado en la revista mensual de FIEL, “Indicadores de Coyuntura”, el profesional afirma que “la mayor nominalidad generará ingresos adicionales en pesos y licuará el gasto no ajustable por inflación sin necesidad de modificar las partidas aprobadas por el Congreso”.
“Por consiguiente, es factible que se alcance la meta de superávit primario, si bien esto plantea un interrogante para el presupuesto de 2027, cuando las proyecciones se basen en la ejecución real del ejercicio 2026”, anticipó.
Superávit fiscal: balance del ejercicio 2025
El superávit primario para el ejercicio 2025 estaba estimado en un 1,6% del PBI, conforme a las metas indicativas del Fondo Monetario Internacional (FMI). No obstante, esta estimación data de hace más de seis meses. Al formalizarse la última revisión del acuerdo, se estableció que la República Argentina debía alcanzar un superávit de $10,4 billones en el año, cifra que se logró en el mes de octubre.
Considerando el crecimiento de la economía del año anterior, que fue del orden del 4% del PBI, los $10,4 billones representarían un 1,3% del PBI. Estacionalmente, el Sector Público Nacional (SPN) registra déficit en el mes de diciembre. Este dato será divulgado el próximo viernes.
Un elemento crucial
En el consolidado del ejercicio 2025, los Ingresos Totales de la Administración Pública Nacional (APN) experimentaron una variación positiva del 7,2% en términos reales. Sin embargo, al deducir el impacto del giro extraordinario de utilidades del BCRA por $11,9 billones, concretado en abril, la variación se torna negativa, en el orden del 2,6% real. Estos datos provienen del informe de la Asociación Argentina del Presupuesto y las Finanzas Públicas (ASAP), que considera los gastos devengados de la APN.
Por otra parte, en diciembre, el Gasto Total devengado de la APN presentó un crecimiento interanual del 3,1% real. Si se excluyen los pagos en concepto de Intereses, que mostraron una variación negativa del 17,9% real, el Gasto Primario exhibe un incremento casi un punto porcentual superior, del 3,9%.
En consecuencia, la APN registró un resultado financiero deficitario de $4,68 billones, que, al sustraer el pago en concepto de intereses, arrojó un déficit ligeramente menor, de $4,25 billones. Se infiere que el SPN también incurrió en un déficit, aunque de menor magnitud, dado que opera bajo la base caja.




















